
Tras el primer vistazo en vídeo del Nokia Booklet 3G que hicimos en Xataka hace una semana y media, vamos a detenernos de forma más pausada en lo que este portátil de Nokia nos ofrece.
Con un precio de 700 euros, no entra dentro de una de las premisas que le pedimos a los ultraportátiles, que recordemos es un precio más o menos asequible. Sí que por el tamaño de pantalla, el procesador o lo compacto que es podríamos meterlo en esa gama de portátiles. Sin embargo, para observar con justicia lo que nos ofrece el Nokia Booklet 3G debemos observarlo desde la perspectiva del fabricante: ellos lo ofrecen como una evolución lógica de sus smartphones más avanzados, destinado a trabajar en movilidad, con acabados de calidad y un punto destacado, la autonomía.
Dicho esto, ya podemos contaros qué tal ha sido nuestra experiencia con el Nokia Booklet 3G el par de semanas que hemos estado usándolo como ordenador principal.
Nokia Booklet 3G, movilidad y luego lo demás
Viniendo de Nokia y con ese precio, el Booklet 3G no podía tener mal diseño ni acabados deficientes. Así, muy sobrio él, con la carcasa de alumino, y sus formas redondeadas, tocarlo es ya una experiencia reconfortante. Luego lo cogemos y comprobamos que es bastante ligero (1.25 kg), no tanto como otros modelos, pero lo suficiente para que nos entren ganas de llevarlo de un lado a otro.
El teclado, que en una primera impresión nos pareció pequeño, con el paso de los minutos y el uso habitual se convirtió en un buen teclado con el que no resulta pesado trabajar. No podemos decir tanto del trackpad, que podría ser mejor, aunque como a todo, uno acaba acostumbrándose.

Especificaciones clásicas con algún toque diferenciador
La pantalla de 10.1 pulgadas del Nokia Booklet 3G es uno de los elementos diferenciadores de este portátiles con otros modelos. Tiene muy buena resolución de 1280×720 píxeles y aunque Nokia afirma que lleva una protección antireflejos, no hemos notado realmente diferencia cuando la hemos usado con luz natural fuerte.
Las especificaciones del Nokia Booklet 3G son una mezcla de ultraportátil y equipo tradicional, con un toque de teléfono de gama alta.
Equipa un procesador Intel Atom Z530 a 1.6 GHz al que acompaña 1 GB de memoria RAM (por 700 euros bien podrían haberse estirado hasta los 2 GB) , disco duro de 120 GB (también podrían haber optado por una solución SSD de más capacidad) y conectividad WiFi y bluetooth. Viene con tres puertos USB, lector de tarjetas de memoria y salida HDMI. Hasta ahí todo normal.

Lo extraordinario viene en la integración de dos elementos provenientes del mundo del teléfono, como son la conectividad 3G y el GPS. La ventaja que nos proporciona el primero está de sobra demostrada, pero la integración del GPS en el portátil todavía está verde. Hablamos en términos de aplicaciones que realmente saquen provecho de la misma.
La combinación de estos elementos da como resultado un rendimiento correcto en las funciones habituales a las que vamos a dedicar el Nokia Booklet 3G, el cual incluso se atreve con el vídeo en alta definición, pero con no muy buenos resultados cuando hablamos del contenedor MKV. Con vídeo a resolución estándar la salida HDMI sí que se puede aprovechar. Curiosamente, vídeos de alta definición en H.264 sí que los reproduce sin aparente sufrimiento.
Nokia hubiera aportado un valor interesante al producto incorporando la plataforma Nvidia Ion, pero tenemos claro que no es éste un portátil para reproducir contenido en alta definición, sino que su utilidad se centra en otros aspectos.




